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Gaugin ha muerto

  • Writer: Miguel Esteva Wurts
    Miguel Esteva Wurts
  • 11 hours ago
  • 4 min read

Quiero distraerme con algo que no tenga nada que ver con el nefasto monstruo que reclama nuestra total atención. Odio el que toda noticia gire en torno a él.


No leo todo lo que se publica, intento no ver todo lo que dice. Solo ojeo los encabezados. Me deprime tanta locura, y el que con eso nos entretengan. Somos mercado cautivo con sus ocurrencias.


Mucho, no puedo hacer al respecto, solo distraerme.


Léo artículos acerca de cualquier otra cosa.


Encuentro uno acerca de una chava en Londres quien anduvo sin pantallas ni conexión (celular, iPad y compu en la casa) durante un mes. Solo se conecta con la compu de su oficina. No checa redes ni nada personal. Su auto impuesta reclusión vuelve locos a sus amigos y familiares. "Te mande un whats" se quejan. Usa la versión londinense de la Guía Roji, se pierde, llega tarde. Justo ayer una chava me pidió direcciones para llegar a la calle de Aurora. AnaP constatará que a mal árbol se arrimó la pobre. No entendí porque no sigue su Google Maps.


Léo otro artículo acerca de lo que significa ser un fanático de los Bills de Buffalo. Son el equipo que más han llegado a los playoffs de la NFL sin jamás ganar el campeonato. “Es un reflejo de la ciudad aunque tratemos de negarlo” escribe el cuate, “somos una ciudad de perdedores.”


Tiene la misma relación con su papá y los Bills que yo y mi papá con los Tiburones Rojos del Veracruz. Pasaremos a mejor vida ambos antes de que ganen algo. Mil maneras de que tu equipo te rompa el corazón.


Ya empezaron los mazazos matutinos. Llevamos semanas de que andan arreglando el drenaje del condominio. Semanas de mazazos y taladros rompiendo piso. La tubería, que era de cemento, se ha movido con los temblores. Quien construyó las tripas del condominio en los sesentas enredaba todo. Los tubos nuevos tienen garantía de cien años. A ver. A ver si como roncan, duermen.


Con todo este ruido, me concentro escuchando a The Idles. Grupo punk inglés. Me los recomendó Mix. Me concentro bien con su música porque no me sé la letra de sus canciones. Cuando la leo, tampoco le entiendo. En una canción, repiten una línea, “concreto a cuero”. La cantan enojados.


Me caen bien. Poder cantar “concreto a cuero” con furia, me gana.


El domingo fuimos a comer con mi suegro. Nos invitó a un restaurante japonés que está en el centro comercial nuevo del Pedregal. Para mi, todo lo que haya sido construido después de que nos fuimos es nuevo. Hacía frío. Nos sentaron en la terraza. "Esta techado y la temperatura está controlada", nos aseguró la anfitriona. Vestía de kimono. Chance por eso le creímos. Otra comensal la saludó. "Hola Rosi" le dijo. La anfitriona la reconoció, "hola señora tal, que gusto volverla a ver, pásele por acá, ya está su mesa".


Nos sentaron al lado de la rampa de entrada para la gente con discapacidades. Había una ventana abierta, me daba directo el chiflón. Maldije a la del kimono. No nos pudieron cambiar de mesa porque el lugar estaba a reventar. La libré con el sweater. El chavo de la mesa de al lado, veinte años a lo mucho, estaba de camiseta, sin calcetines. Me fijé en lo de los calcetines porque usaba unos zapatos de gamusa naranja. Su pareja insistía en decir ‘fun fact’ a cada rato. “Fun fact” empezaba, pero yo ya no lograba yo escuchar el “fun fact”. El chavo pagó la cuenta con una AmEx Black. Se despidió de abrazo del mesero. "Ciao mi buen" le dijo.


En la mañana corrí casi diez kilómetros. Me detuve porque tenía hambre. Se me antoja probar correr medio maratón. El medio maratón de la CdMx es la muerte, me dijo Ile. Subes todo Reforma hasta el Loma Linda. Ya no se me antojó tanto.


Mi papá dice que en en el Loma Linda se juntaban los nazis alemanes mexicanos a comer sus filetes al jerez y a discutir lo que se que hayan discutido los nazis alemanes mexicanos antes de que los encerraran en San Juan de Ulua. Allá no importaba que tanto discutieran.


El lunes llevé a mi papá de regreso con la otorrino. Su oído medio esta tapado, nos dijo. El odio medio es donde están las trompas de Eustaquio. Hacía años que no escuchaba hablar de las trompas de Esutaqio. Falopio y Eustaquio acapararon lo de nombrar trompas.


Que no le manden antibióticos, dijo Poli.


Le mandaron gotas y ejercicios.


“Infle usted globos”, le recetó la otorrino. Pero mi papá nunca ha podido con el olor a látex. Le pedí a la otorrino que mejor otra cosa. "Que masque chicle", dijo. No, pues menos, le respondí. Mis papás siempre nos dijeron que mascar chicle era grotesco. "Pareces vaca masticando todo el tiempo" decían. A mi se me quedó eso. Cualquier cosa menos parecer vaca. Nunca he mascado chicle. En la Liga Olmeca no faltaba quien repartiera chicles para el equipo. No decía que no, solo me guardaba el Chiclet en la bolsa del pantalón. “Se te olvidó el chicle en la bolsa”, se quejaba mi mamá cuando sacaba el chicle estirado y pegado de la lavadora.


Al final la otorrino le mandó ejercicios, "bostece mucho" le dijo. Eso, y que beba con popote.


Desde Davos ya dijo que no invadirá Groenlandia (aunque se confundió, dijo Islandia). La geografía nunca ha sido el fuerte de los gringos.


Los días siguen y prefiero mantenerme distraído con cualquier otra cosa. Ya no quiero enojarme.

 
 
 

Chilango in Texas

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