acróbata
- Miguel Esteva Wurts
- 5 days ago
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Anoche me quedé dormido un par de veces intentando ver el arranque de una de esas series que prometen ser interminables, afirmación que digo con causa porque voy a menos de la mitad del primer capítulo de la primera temporada y se ve clarito que los enredos lucen inagotables, aparte de que hace rato, nomás para checar a lo que me atengo si me enganchara con la serie, vi en el Google que ya están sacando la cuarta temporada de este thriller acerca de una espía israelí a quien mandan a Iran para explotar una planta de energía eléctrica con el razonamiento de que mientras sean bombas y destrucción, mejor en otro país -que es lo que esta de moda-, pero total que nuestra espía se queda atascada en Tehran, bueno, por lo menos es lo que supongo será la trama, primero porque la serie justo se llama Tehran, y segundo porque ya a los veinte minutos, nuestra heroína, la espía israelí quien obvio es más buena que el pan como queda constatado casi al arranque de dicho primer capítulo de la primera temporada cuando a la pobre le queda un cargo de conciencia tremendo que le dura mínimo diez segundos cuando se descabecha a un cuate iraní quien ni vela en el entierro pero era iraní o venezolano o algo y ni modo, aunque obvio, al ser la serie una producción Israelí, dicho iraní descabechado, no solo es malo como la sarna porque en una escena dos tres confusa parece tratar de aprovecharse de la inocencia de nuestra heroína o sea que merecía ser descabechado, aunque ya sabemos que el malo malo pero muy malo de la serie es un agente iraní, quien aparte de que es corrupto porque cuando empieza la serie, el malvado agente iraní está a punto de tomar un avión a Paris con su mujer y le compra, con sueldo de agente en Tehran, un collar que obvio está muy por encima de su presupuesto, un collar por cierto, que nos lo muestran mínimo cuatro veces en esos primeros veinte minutos o sea que seguro es diseño de la hija del productor de la serie y lo venden en el merch’ del sitio web, pero total que el maloso agente iraní se descubre como la misma encarnación de Satanás cuando le suelta una santa cachetada a otra pobre inocente turista israelí, y tranquilos que esto no es un spoiler porque todo esto sucede en los primeros veinte minutos de esta serie llena de acción que decidí no veré porque que hueva ver otra serie en la que los malos son malos por tratar de que no les vuelen su planta de energía eléctrica y los buenos son buenos nomás por ser de donde son, aunque de seguro me perderé cualquier cantidad de instancias en donde el suspenso de la trama competiría contra mis párpados, pero bueno, como que todo en la serie es híper tenso y cuajado de acción y aventura y obscuridad y traiciones y astucia, pero la cosa es que aparte, si me pongo a verla rompería una de mis auto impuestas reglas para el año, regla que claramente dice de que a menos de que me quede viendo algo con AnaP, no veré una serie o una peli en la cama, porque prefiero aprovechar para leer algún libro y escaparme así de todo lo que sucede alrededor, o bueno, antes de que nuestros vecinos al Norte decidan invadir Coyoacán a misilazos cuando resulte que debajo de los coyotes de la plaza existe un yacimiento de, no sé, lectores de palmas de manos que son vitales para la seguridad nacional norteamericana, tanto como lo es el petróleo en el subsuelo venezolano para que Tejano Joe, ese ciudadano común y corriente con gorra roja y bandera inmensa en la troca y quien vive en una casa enorme en un suburbio cualquiera de esas interminables ciudades gringas en las que todo es igual desde el McDonalds en una esquina y el Kentucky en la otra, pueda montarse en su Toyota Tundra de ochocientos cilindros, de esas trocas que reclaman robarle el petróleo al prójimo, todo para que Tejano Joe pueda ir a comprar una Coca Cola al Seven’ que le queda a ciento veintiún metros y que no tenga que pagar ni un centavo más por la gasolina del imperio, ese imperio el que todo mundo me lleva dice y dice desde hace años que anda en declive que si por las drogas el sexo y el rocanrol, pero en realidad anda en declive porque andan cegados por el dinero y a ver quien tiene el coche más grande, la pantalla más plana, los labios más operados, pero más porque las palabras ya pasaron de moda, y es triste ver a este país que alguna vez intentó ser un ejemplo, ahora iza la bandera del Capitán Garfio haciendo de las palabras una mala broma y como pareja en broncas, las dejaron de usar, pero bueno, todo esto para decir que no pienso ver la serie ésta llamada Tehran.



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