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  • Miguel Esteva Wurts

chef


Hay días, digámosle ayer domingo pa’ no irme más lejos, en los cuales nomás no hallo el como concentrarme en mi apasionante, auto impuesto, proyecto de escribir algo acerca de los tapabocas, diario, durante una semana. De lo que caigo en cuenta es de qué esta primera oración nomás la incluí porque me gusta ver la palabra “hallo”, del verbo “hallar”, escrita.


Así pues, sin poder pensar en un best-seller de menos de mil palabras que incluya el uso del tapabocas, decidí mejor limpiar algo ya escrito, limpiando frases, que a su vez me lleva a la búsqueda de sinónimos de palabras repetidas, que obvio desemboca en YouTube.


De antemano me confieso… desde la universidad, bueno, antes si contamos a Chepina Peralta, estoy adicto a ver videos de cocina. Sí, sí, ya sé, esta sesión debería de haber comenzado yo sentado en un círculo saludando: Hola, mi nombre es Miguel… (todos) hola Miguel… (yo) confieso que no puedo dejar de ver videos del Chef Jacques Pépin.


Quizá haya lágrimas, chance no. Lo que sí, es que el grupo sentado alrededor mío asiente en unísono al escuchar mi confesión, haciéndome creer que no estoy solo. Pero lo estoy, solo pues. Ver al Chef Pépin en el 2020 es cómo insistir en seguir usando una Blackberry.


Maldigo el nombre del Chef Jacques Pépin. ‘Maldito francés octogenario’ le grito a los dioses detrás de mi pantalla. El Chef, lleva no-sé-cuantos años de que se vino a vivir acá y sigue ronroneando (jonjoneando) en ese inglés con su adictivo acento galo. “Jepi-cuquin” se despide en sus videos. “Jepi-cuquin” dice, y aquí me tiene, viéndolo. Y así, como si no tuviera cosas más importantes que escribir (explicar el significado de la vida, por ejemplo) me pongo a ver videos de su nueva serie, ‘cocinando en casa’ su ‘especial’ durante la pandemia. El gancho es que sus videos duran cuatro, cinco minutos. ‘Tan re-cortitos, pienso ya para cuando llevo vistos no sé cuantos. Así “aprendo” a cocinar crepas, sopa de cebolla, cocteles, vamos, hasta nos comparte una receta de hot dogs que coloca sobre un English Muffin, que sí, ok, suena asqueroso, pero es receta del gran Chef Jacques Pépin, así que se respeta.


El Chef Pépin es famoso por sus omelettes, e insiste que para pasar la prueba de “chef” se tiene que saber hacer una omelette a la francesa de manera perfecta, es decir, debe quedar esponjosa, puntiaguda, suavecita. Cuando de omelettes se trata, no hay cómo competir contra el Chef Pépin y sus huevos… :) … que consigue en la granja orgánica de sus vecinos. Termino viendo tres o cuatro videos del Chef Pépin a distintas edades, preparando omelettes. Todas y cada una de ellas le sale perfecta: esponjosa, puntiaguda, suavecita. Mis madres (omelettes) me salen duras y chatas, o por decirlo de otra manera, chatas y duras.


Para cuando caigo en cuenta, la inteligencia artificial (I.A.) del YouTube me tiene catalogado. “Si te gusta este video, te recomendamos estos otros” me incita, y me lista videos de otros chefs preparando omelettes aunque sé que nadie se le acerca al gran Chef Jacques Pépin. Aparte, ver a otro chef preparando omelettes, es punto menos que traición.


Pero es que dejarías de ser hombre, me susurra mi conciencia cuando mis ojos circulan por las opciones que YouTube me ofrece y hallo (ja!, otra vez “hallo” del verbo “hallar”) uno que me llama la atención y se titula: “Intento replicar la omelette perfecta del Chef Jacques Pépin”. Chin, pienso. I.A. montonera. Ya no hay vuelta para atrás cuando me topo que es otro francés hablando inglés con ese delicioso ronroneo de serpiente de la Loire.


Y así es como descubro, y me quedo viendo los videos de Alex, “el tipo francés”. Así se bautiza, “el tipo francés”. Sus videos se extienden más que los del Chef Pépin, duran diez, once minutos. Naaa’, pienso, veo dos y me retacho a escribir. Termino viendo no sé cuántos. Eso sí, me inspiran y mis adolescentes sufren las consecuencias. Ayer fueron omelettes de desayuno (chatas y duras) y para el mediodía, un menjurje provinciano francés del Chef Pépin que no nos gustó. Pero son adolescentes: si está sobre el plato, se lo comen. Hoy en la mañana fueron crepas, y a mediodía un espagueti “cacio e pepe” que preparó Gusano y del cual salí regañado porque se me ocurrió echarle más agua a la pasta en plena cocción.


Total, para pasar un rato durante estos días de encierro recomiendo a Alex “the French guy” en YouTube, con su increíble iniciativa de pensar en proyectos, planearlos, ejecutarlos, y resolver las broncas que surgen de sus propios planes inventados. Al final del video, las omelettes le salen como al Chef Pépin, esponjosas, puntiagudas, suavecitas. Cada semana, Alex “the French Guy” se inventa nuevos desafíos, y utiliza sus conocimientos en ingeniería y su enorme cantidad de herramientas para confeccionarse su propia máquina para hacerse sus croissants. El chavo, aparte de ser muy ocurrente, piensa, estudia, chambea, y resuelve.


Igualito al Mesías de la 4T, pensé. Aquí está, el máximo reto en décadas y el gran debate sigue siendo, usar o no, un tapabocas.


Nomás no le hallo sentido.

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