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  • Miguel Esteva Wurts

la virreina


Nueva Valladolid, Nueva Nueva España a 27 de marzo del 2021.

La breve escaramuza concluyó así, sin mas. Hubo otra elección popular, la Nueva Nueva España quedo creada, con todo y un Virrey designado por su mismísima Majestad bajo orden directa del Big Guy in the Sky. “Al mero final, mucho ruido pocas nueces, puro guajolote cansado resultaron esos, les dimos en su mero mero petatero, les hicimos su squeeze play” explicó él Virrey con esa lógica irrefutable que le caracteriza. Con la paz pactada, ésta revista se sienta con la Virreina en sus aposentos en el frio acogedor del Palacio Nacional en la capital del país, la ciudad con un desfile de nombres en su haber: Tenochtitlán, Ciudad de México, DF, Chilangolandia y hasta la CdMx.

La Virreina se presenta a la entrevista majestuosa. Lleva un vestido bordado por, como ella nos explica, las Tarahumaras del País Vasco. Su cabello rubio, que estimamos en un principio es un Tono 8 de L’oreal, es en realidad, cómo ella nos lo recalca, “mi tono natural, y vaya que lo valgo”.

Hacemos el error de referirnos a su puesto anterior, el de Primera Dama.

— Basta carajo, que no me ha pillado el mote de Primera Dama— nos responde juguetona, —os lo juro, una connotación tan negativa, de aquellas tantas otras que han ocupado el cargo sin hacer nada más que cuidar de la Conasupo, ¿entendéis? Por eso que le he dicho al Virrey: gilipollas majo, a mí lo que me alucina es eso de ser presidenta del Consejo Asesor Honorario de la Coordinación de Memoria Histórica y Cultural de México, o ya, coño.

—Un tanto Orwelliano el nombre de la Coordinación, ¿no?— le cuestionamos.

—Tío pues claro, mil de acuerdo, hostia. Pues por ello que he montado un pollo de aquellos, y que bueno, que se ha cambiado el nombre a la Verdadera y Unica Historia de la Nueva Nueva España (VUHNNE), porque hablar de “memoria” es hablar de algo transitorio, y aquí lo que tenemos, lo que ahora hemos creado en este gobierno 4T+ pues es la verdadera historia y única verdad, jolines, que solo puede haber una historia verdadera de la Nueva España ¿no?

O dos, pensamos mientras asentimos con el riguroso ok, porque bueno el tal Bernal ya escribió su verdadera historia hace 500 años y ahora andan con insistir en querer cambiársela. Cinco siglos no es toro pasado.

—¿Nos puede hacer un recuento de cómo es que llegamos a este punto, a esta verdad histórica? — le preguntamos sin aludir al antecedente de andar pidiendo el que los herederos de los Reyes Católicos se disculparan. Sería cómo, sugirió Monsivais en una tarde de copas, disculparse de que el tatarabuelo no uso condón aquella noche y que de allí surgió el hermano del bisabuelo, ese que luego se estrenó tras barrotes en San Juan de Ulúa.

Asumiendo un tono de profesora de quinto año de primaria que para nada nos deja de sonar atractivo, la Virreina responde — Coño pues, como ya es por todos sabido, antes de ser proclamado Virrey, vitoreado por el pueblo sabio diría yo, enviamos una misiva a Su Majestad, pidiendo que la Madre Patria otorgara una disculpa por lo que en aquel entonces se denominaba, los atropellos de la Conquista, misma que, como correctamente entendemos ahora como Verdad, que los Conquistadores fueron enviados para la salvación de los pueblos subyugados por los Mexicas.

Estamos sentados en uno de los salones adecuados como aposentos en el Palacio Nacional. El escudo de armas de la familia real que ocupa el Palacio, un ganso con cara de que ya no anda para más aleteos aterrizando sobre el Viaducto Miguel Alemán, está colocado encima del trono, y nos recuerda él que hoy que se cumplen los quinientos años de que finiquitó la llamada primera salvación de España a los pueblos indígenas del yugo Azteca.

—Coño pues, que todo se ha liado con aquel famoso reclamo por el que todos se fliparon. Tal reclamo, debo agregar, fue presentado con el mayor respeto por nuestro Virrey y que no era, sino para mejorar la relación.

—¿Fue una llamada de auxilio? ¿Un reclamo de ayuda de un hijo a su madre? ¿un mero distractor? ¿un plan maestro?

—No jodas, macho.

Aun así, los llamados “enemigos del pueblo” o “fifis” por sus siglas en gallego del siglo catorce, alegan que las risas de Rey se escucharon por todo el Palacio de la Zarzuela, que la única respuesta que recibió el actual Virrey fue la bofetada del silencio. Los ánimos se caldearon con la falta de respuesta del monarca, un ni sí ni no sino más bien todo lo contrario de lo sucedido desde mucho antes de que el viento le hiciera lo conducente a Juárez, a Hidalgo o a O’Donojú. Pero al final, la Nueva Nueva España se quedó con un Virrey, de esos que duran toda la vida, no un Presidente efímero enfrentando a un sufragio efectivo. Tal fue él enroque.

—A quienes digan tales gilipolleces, la historia los juzgará guiada por la mano de la verdad de este Virreinato Sagrado encomendado por Su Majestad— continuó la Virreina levantando la mano como si estuviera sosteniendo el báculo que cuelga detrás de su trono. —Al final lo que opinen, me la suda, ¿entendéis? Pensaron que queríamos una respuesta diplomática, una disculpa. Hombre, ¿qué os digo? que ahora que la Verdad Histórica ha salido a la luz gracias al VUHNNE, es que somos una relación, bueno hombre, ¿porque no decirlo? filio-maternal, ¿sabéis? Con, para y por el pueblo.

Sin saber la razón, nos viene a la mente la imagen de la mujer de la portada de los libros de educación pública de primaria de los setenta, esa quien igual de repente aparecía en sueños pre pubertos. La imagen se desvanece con las palabras de la Virreina.

— Aparte, como bien dice el Virrey, y todos sabemos, el pueblo… el pueblo es sabio, el pueblo es siempre sabio. Mucho más que aquellos intelectuales, hostia, esos que se vayan a pintar a la mona, ¿eh? ¿Me entendéis? Porque el pueblo fue quien eligió el regresar a nuestra raíces, darnos su bendición, bautizarnos en esta reconstrucción de proyecto de la 4T+: la Nueva Nueva España.

— El Virrey ya ha dicho que su permanencia está a la disposición de la Corona. Antes ya ha dicho que no se reelegiría. ¿Se contraponen sus dichos?

—No me zurreis, carajo. Si él Virrey ha dicho que no se reelige, es que no se reelige, macho. Que aparte no es cuestión de reelección con los Virreyes, este es un aclamo del pueblo sabio. Un aclamo, joder.

— Habló el Virrey, antes de serlo, de heridas abiertas. Heridas que vienen desde la primera conquista hasta los despilfarros del periodo neoliberal ¿ya se han cerrado?

Antes de que nos conteste, un hombre, vestido de guayabera impecable, entra al salón y en silencio le presenta una tarjeta a la Virreina. Mientras lee, su sonrisa es angelical, y susurra un ‘“pues vaya que me apetece todo, ¿eh?”. La Virreina se voltea y nos dice, “no bueno, vaya menú del día ¿eh?: judías verdes, unas gambas a la Vizcaína, y un pintxo que he guardado en la nevera. Joder que suena apetitoso”.

—Va pues— regresa al tema — nuestro Virrey lo ha dicho, las heridas han sanado.

Pero hay que admitir que lo nuestro es echarle sal a las heridas que aun pulsan con pus, y le preguntamos: — Mientras aun era alcaldesa de la ciudad, la ahora Condesa de la Alvaro Obregón argumentaba que había ciertos personajes que estaban a dos carajillos de creerse paridos en la Madre Patria, ¿qué opina?

—Que el Santo Inquisidor, el Duque de Fresnillo ya está en el tema, jolines.

Con eso hace un ademán con él que concluye la entrevista. El Virrey ha llegado al Palacio después de darse un baño de pueblo sabio y ahora quiere uno con agua potable.

Se nos queda una pregunta Kafkiana en el tintero ¿No debería de reclamarse, el mismo Virrey a él mismo, una disculpa por la matanza de Tlatelolco, considerando que ni siquiera eran los Borbones, y menos el PSOE, quienes gobernaban España en los años de la primera conquista?

Pero al final nos quedamos viendo el derriere de la Virreina mientras se sale del cuarto. Ya se han transferido culpas, la conciencia esta limpia, y la Nueva Nueva España anda a todo vapor en su tren Maya.


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