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  • Writer's pictureMiguel Esteva Wurts

11 abr 23 - de bestias


en la tarde me fui aquí al café para adelantar un poco en la novela en la que ando dos tres atorado y en la que sigo sin vislumbrar un maldito final feliz, que es lo que todo el mundo queremos ¿no?, una historia congruente y con un final feliz, así que en esas andaba ya un buen rato que si este personaje o el otro, cuando antes de terminar arrancándome todos los pelos capilares me di por vencido y regrese a la casa, y bueno, ya era medio tarde aunque no mucho, que fue cuando recibí un mensaje del grupo de Whats de los de acá, con la noticia de que la violencia ya había alcanzado a nuestra pequeña colonia, porque resulta que un fulano baleó a su mujer y a sus dos hijos en su casa, casa que queda a dos cuadras de la secundaria y que de aquí, de la suya, está a 6 minutos en coche, hiriendo a dos bebés, uno de un año y el otro de tres años, aunque otros dos hijos, un poco mayores pero igual menores de diez años, lograron escaparse rompiendo unas ventanas de su casa y corriendo hacía la calle, y a pesar de que la noticia decía que en ese momento no se daba a nadie por muerto, solo mal heridos, no muy entiendo como una criatura de uno o de tres años pueda aguantar mucho tiempo vivo teniendo una bala de plomo o de lo que sean, incrustada, envenenando y quemándole su cuerpito, y lo único que pude pensar es que quien diablos puede ver a alguien tan pequeño indefenso y frágil, y así, a sangre fría dispararle, pensando en que tan loco o drogado o desfasado debía de estar el fulano, aunque luego me estaba crucificando el entender como los dos niños mayores, los que se escaparon, reconciliarían algún día, ya de adultos, el que su papá o quien sea este personaje los haya intentado matar y de como alteraría esta locura su visión del planeta, y al final me dio un no sé que de que este, nuestro pequeño rincón en el que vivimos, fuera a aparecer en las noticias mundiales por este nuevo asalto, aunque luego llegó la noticia del otro loco en Kentucky, el que en una junta con sus colegas en la sala de conferencia del banco donde trabajaba, sacó igual, una AK lo que sea y decidió acribillar a los gerentes y a sus compañeros porque algo no le había parecido o lo habían corrido o lo que fuera, y con eso de que el de Kentucky mató a cinco y aquí no había muertos -hasta ese momento no había fallecido nadie, ya murió uno de los bebés- y que el de Kentucky era un chavo que por lo menos tenía toda la facha de ser un cuate, llamémosle ‘cuerdo’ aunque con quiensabe cuantos estupefacientes acumulados en su torrente sanguíneo a través de los años, aquella noticia acaparó las pantallas, acaecimiento que no remediaba el que acá, la mamá y sus dos hijos, sus dos bebés -sus cuatro bebés- están en algún hospital de la zona peleando por su vida y de que aquí, en este país, el argumento necio, idiota y frustrante, sigue siendo el que si yo puedo entrar a una tienda de armamento y comprar una AK lo que sea, para poder vaciar su contenido de balas en contra de quien se me ponga enfrente, incluyendo una mamá con sus cuatro bebitos que ni la deben ni la temen.


Lina, la profesora de literatura quien nos dio una magistral cátedra en la Universidad de Chicago el pasado jueves, nos pidió cerrar los ojos y ponerle cara y cuerpo a lo que ella denominó como “la maldad”. Ahora la veo, senadores y diputados con sonrisas libidinosas y ataviados en sus trajes grises y zapatos puntiagudos y resbalando palabras por entre sus lenguas bifurcadas, por un lado recibiendo lo que sea que les den para mantenerlos de su lado los fabricantes de las AK lo que sean, y del otro, endulzando el oído de su mercado cautivo, esos que están convencidos de que en esta sociedad, en esta sociedad híper avanzada en la que puedes pedir que te traigan el papel higiénico de la marca que prefieres desde el otro lado del planeta con solo darle un click al mouse de tu computadora, pero que por alguna razón estás convencido de que el portar una AK lo que sea, es indispensable para cuando alineas tu troca Ford F150 de doble cabina para recibir tu Cajita Feliz en el AutoMac.

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