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  • Miguel Esteva Wurts

Puede que Alma tenga Razón


Vieja. O sea, muy muy raro.

Salí a ver lo del apagador del agua que me pediste, deje la puerta del jardín abierta entre que lo hice y regrese a verificar si calentaba el agua o no, y en ese interim se metieron, no te miento, como ochenta moscas.

Luego, me quedé en el living trabajando porque afuera ya se puso fuerte el calor y el sol pega directo en el porche donde empecé a trabajar, y una mosca se me vino a parar en la silla azul como si nada, como si yo no estuviera allí. La espante, pero se regreso tan campante. Digo, tampoco no pasa nada porque las moscas son rete necias y esta silla seguro tiene restos de comida pegada, pero aun así, era una mosca sin miedo. En cuestión de un ratito, eran como siete u ocho haciendo lo mismo. Volaban, se quedaban paradas en la silla, las espantaba y regresaban a verme chambear.

En eso, en una de esas sacudidas a las moscas, escuché que el baño de arriba empezaba a gotear. La regadera que había encendido para ver si salía el agua caliente. Pensé que solo era agua atrapada, la que se sale cuando hay un cambio de presión o lo que sea. Me quede sentado un rato esperando a que saliera toda, pero nada. La cosa no se detuvo, siguió saliendo, como cuando te quedas esperando a que el agua se caliente para meterte a la regadera. Subí a apagarla y ver que onda.

Ya para entonces, no te miento, estaba sugestionándome. Pensando en Alma y lo que te dijo de la casa. Tampoco es que yo crea en eso, pero si esta medio raro el asunto, tanto aparato nuevo echándose a perder y eso. En efecto, el agua de la regadera estaba chorreando. No muy fuerte, solo lo suficiente como para que se oyera desde abajo. Me dio el telele y como que sentí que alguien me estaba viendo. Lo primero que me dije fue, Aja güey, fantasmas. Ya sabes, pura sugestión.

Aun así, ya no me sentí cómodo trabajando en la casa así que agarré mi compu y mi silla y me salí al porche. Solo que por alguna razón, no me di cuenta de que mi anillo (ya sabes, el que siempre me quito para escribir) no lo tenía puesto. Clarito me acuerdo que cuando me lo quité, lo deje encima del celular, ambos sobre la barra de la cocina.

El celular, sin broncas, excepto que no tengo señal para hablar por teléfono, pero mi anillo nomás no lo encuentro. Ya salí al jardín, camine para arriba y para abajo, fui a la regadera, lo busque en las bolsas de la silla azul, y nada.

Chance Alma tenga razón, y haya algo negro en esta casa. Mejor la terminamos de arreglar y la vendemos, que sea problema de alguien mas. ¿Ok? Eso, ó le hablas a La Lomelín para que le de una limpia de lejos, a ver si puede. Aunque como que siento que se necesita a alguien mas presente, a alguien que este aquí.

Aquí algo le pasó a alguien aquí, que ni que.

Eso, ó simplemente es alguien que se quedó muy enojado.